El pasado lunes, tuvimos la oportunidad de participar en el Diálogo Corresponsables Territorial Aragón 2026, celebrado en la Cámara de Comercio de Zaragoza. El encuentro reunió a empresas, entidades sociales, instituciones, universidad y profesionales de distintos sectores para reflexionar sobre los retos y oportunidades que plantea la sostenibilidad en un contexto marcado por la transformación digital, los cambios normativos y la necesidad de generar un impacto positivo en el territorio.
La jornada puso sobre la mesa una idea compartida por gran parte de los participantes: la sostenibilidad ya no puede entenderse como una cuestión aislada o exclusivamente ambiental. Cada vez más organizaciones la integran como una herramienta para mejorar la eficiencia, impulsar la competitividad, gestionar riesgos y generar valor económico, social y ambiental.
La visión de una micropyme
Desde ARANOVA agradecemos a la organización la invitación y la posibilidad de aportar una perspectiva que no siempre está presente en este tipo de debates: la de las micropymes.
Cuando se habla de sostenibilidad es habitual pensar en grandes compañías con departamentos especializados y recursos dedicados exclusivamente a estas materias. Sin embargo, la realidad empresarial aragonesa está formada mayoritariamente por pequeñas empresas que deben avanzar en este ámbito sin disponer de estructuras específicas.
Durante la intervención, nuestra compañera Belén Gimeno, expuso cómo la sostenibilidad llegó a nosotros de forma casi accidental. La colaboración con CARTV en una plataforma relacionada con esta materia nos llevó a preguntarnos qué podía hacer una pequeña empresa tecnológica para contribuir a este reto.
La respuesta fue empezar por aquello que estaba a nuestro alcance.
De las pequeñas acciones a una estrategia de sostenibilidad
Nuestros primeros pasos estuvieron relacionados con la medición de consumos energéticos, la implantación de medidas de ahorro y el fomento de formas de movilidad más sostenibles.
Posteriormente ampliamos el foco hacia aspectos relacionados con las personas, incorporando iniciativas vinculadas con la igualdad, la conciliación, la empresa saludable y el bienestar laboral.
Hoy continuamos avanzando en ámbitos cada vez más complejos, como el cálculo de las emisiones asociadas a nuestros servicios cloud y servidores, demostrando que incluso una microempresa puede trabajar sobre cuestiones que tradicionalmente se asociaban a grandes organizaciones.
Las personas como motor del cambio
Uno de los mensajes que quisimos trasladar durante el encuentro es que detrás de cualquier estrategia de sostenibilidad hay personas comprometidas.
En nuestro caso, la formación de Pablo Sánchez en ingeniería electrónica y su interés por la eficiencia energética impulsaron las primeras actuaciones ambientales. Posteriormente, mi propia trayectoria profesional en el ámbito social permitió incorporar nuevas perspectivas relacionadas con las personas, la responsabilidad social y el impacto en el entorno.
También destacamos el papel que desempeñaron dos alumnas del Máster en Responsabilidad Social de la Universidad de Zaragoza que realizaron sus prácticas en aranova. Gracias a su trabajo pudimos elaborar nuestra primera memoria de sostenibilidad, un proyecto que supuso un punto de inflexión y que nos permitió continuar avanzando de forma autónoma.
Medir para mejorar
Otro de los aspectos que compartimos fue nuestra experiencia en el cálculo de la huella de carbono.
Los primeros pasos los dimos con el acompañamiento de ECODES, aprendiendo a medir nuestro impacto ambiental y a comprender la importancia de los datos en la toma de decisiones. Posteriormente continuamos trabajando con herramientas como ScopeCO2, un camino que nos ha permitido obtener el sello del Ministerio para la Transición Ecológica «Calculo, Reduzco y Compenso».
Una idea repetida a lo largo de toda la jornada fue precisamente esa: lo que se mide se puede gestionar y mejorar.
El gran reto de las pequeñas empresas
Uno de los debates más interesantes giró en torno a las dificultades que encuentran las pymes para adaptarse a los nuevos requisitos normativos y de reporting.
La falta de tiempo, recursos especializados y formación hace que muchas organizaciones afronten estos cambios con incertidumbre. Por ello defendimos la necesidad de fortalecer las redes de colaboración y aumentar el acompañamiento institucional para evitar que las pequeñas empresas queden al margen de la transición sostenible.
La sostenibilidad no puede convertirse en un privilegio reservado a quienes cuentan con más recursos. Debe ser una oportunidad accesible para todo el tejido empresarial.
Mirando al futuro
El encuentro concluyó con una reflexión compartida: el futuro pasa por construir alianzas, compartir conocimiento y aprovechar herramientas como la digitalización y la inteligencia artificial para avanzar hacia modelos empresariales más eficientes y sostenibles.
Desde aranova nos marchamos con nuevas ideas, nuevas perspectivas y la satisfacción de haber podido demostrar que las micropymes también tienen mucho que aportar.
Porque la sostenibilidad no depende únicamente del tamaño de una organización, sino del compromiso de las personas que la hacen posible cada día.
